Aprender a descansar

El Descanso

En la actualidad con tanta vorágine de trabajo, estrés, preocupaciones…, el descanso se ha convertido en un lujo o incluso una pérdida de tiempo para muchos.

Nos esperamos a las ansiadas vacaciones, puentes o fines de semana (quien puede) para intentar descansar.

Y es que la falta de horas de sueño altera el equilibrio natural de nuestro cuerpo y acelera el envejecimiento.

En definitiva, aprender a descansar es conseguir un sueño reparador por medios naturales sin consumir ningún tipo de medicamento y que al despertar nos sintamos con energía y buen humor.

Debemos aprender a hacer pausas en nuestras actividades y descargar nuestros pensamientos diarios.

¡El descanso renueva, recarga las pilas!

Descanso en pacientes hospitalizados

Un alto porcentaje de personas hospitalizadas afirman tener o haber tenido problemas de sueño.

Si el descanso es ya de por si una necesidad fisiológica en el ser humano, lo es aún más para aquellos enfermos que están hospitalizados, que necesitan descanso más que nunca.

Todos sabemos que como en casa no se duerme en ningún sitio y menos en un hospital donde los ruidos, por mucho cuidado y silencio que se pidan, son muchas veces irremediables.

Cierto es que actualmente en nuestro país los hospitales están equipados con excelentes camas hospitalarias.

Pero aparte de los molestos ruidos típicos de un hospital, pueden destacarse otros elementos como por ejemplo:

  • La temperatura de la habitación.
  • El exceso de luz.
  • Las intervenciones por parte del servicio sanitario.
  • El compañero de habitación (si lo hubiese).
  • Exceso de visitas…

Además de lo anterior, obviamente el dolor, preocupación y angustia de estar hospitalizado, dependiendo también de la causa…

Son los profesionales de la salud los que están más implicados en ir cambiando estos factores que desfavorecen de forma directa el descanso de cada paciente como si se tratase de un remedio terapéutico o tratamiento más en la recuperación.

Investigaciones recientes demuestran que hay más probabilidades de sufrir mortalidad en aquellas personas que no consiguen dormir cinco horas seguidas como mínimo al día.

Un descanso deficiente además de debilitar el sistema inmunológico, puede traernos alteraciones cognitivas y otros problemas derivados.

Descansar adecuadamente al igual que llevar una correcta alimentación puede retrasar la aparición de enfermedades como el Párkinson, el Alzhéimer, el cáncer o la diabetes.

Si bien es cierto que pasamos más tiempo de pie que durmiendo también lo es que empleamos un tercio de nuestra maravillosa vida durmiendo (¡23 años de media!)

Debemos empezar a pensar en respetar el descanso como algo primordial en nuestras vidas.

El sueño repara

¿Cuidas a un enfermo o persona mayor?

Es una responsabilidad para tu salud tanto física como emocional un correcto descanso y el relevo por parte de otra persona en el cuidado de la persona que tengas a tu cargo.

Antes de cuidar de los demás tienes que cuidar de ti mismo.

Un equipo de cama ortopédica con elevación es la solución ideal tanto para enfermos como sus cuidadores.

Señales que indican la necesidad de relevo:

  • Cansancio constante
  • Ansiedad, impaciencia, irritabilidad
  • Depresión, aislamiento, soledad
  • Insomnio
  • Pérdida de interés en actividades ociosas
  • Preocupación continua
  • Tristeza

Si aparece alguna de estas señales debemos plantearnos aceptar ayuda de una persona que nos releve y poner en práctica los siguientes ejercicios:

  • Descansa

El descanso o cambio de actividad renueva tu cuerpo y tu mente.

Te sentirás con más fuerza para encarar la situación de forma más tranquila y efectiva, cuidando al enfermo más afectivamente.

Recupérate y coge fuerzas.

  • Ríete

¡Quien canta su mal espanta… y quien ríe también!

Busca actividades que te permitan sociabilizarte y compartir un buen sentido del humor.

Reír te hará sentir mucho mejor.

  • Libérate

Cuando te releven deslígate por completo de tu labor como encargado principal del cuidado sin remordimientos, no te sientas mal, porque esta conducta es saludable para ti y por consiguiente para los que te rodean.

  • Respira

Aprende a respirar antes de ir a la cama, es una técnica muy sencilla:

Túmbate boca arriba, coloca tus manos en la parte baja del abdomen, inhala profundamente y exhala dejando que el aire baje lentamente.

Mejorarás la entrada de oxígeno y eliminación del dióxido de carbono, mejorando tu salud.

Repite este ejercicio varias veces, conseguirás calma y paz interior.

¡El descanso es salud, cuídala!

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