Dime qué comes y te diré cómo te sientes

La alimentación está estrechamente ligada a la salud, no es cuestión de comer mucho, es hacerlo bien.

¿En qué consiste una alimentación saludable?

Vida saludable

Se trata de ingerir una variedad de alimentos que aporten los nutrientes necesarios para mantenerse sano y con energía para realizar las actividades cotidianas.

Combinada con actividad física es una forma excelente para ayudar al cuerpo a mantenerse fuerte y saludable.

Nuestra alimentación es mucho más importante de lo que pensamos, lo que comemos puede influir en el sistema inmunitario, en el estado de ánimo, en el aspecto externo, en definitiva, una buena salud empieza por lo comemos.

Vivimos en un mundo cada día más acelerado y estresante, un drástico cambio de estilo de vida, que nos lleva a un alarmante aumento de la ingesta de alimentos procesados y el consumo de comidas rápidas dando lugar a un cambio en los hábitos alimentarios a nivel mundial.

Sobrepeso y obesidad

La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad es un desequilibrio energético entre las calorías que ingerimos y las que quemamos.

Actualmente se consumen más alimentos hipercalóricos, más grasas saturadas tipo trans, más azúcares libres y más sal.

Ha disminuido notoriamente el consumo de frutas y verduras.

La alimentación ha evolucionado con el tiempo y se ha visto influenciada por muchos factores por ejemplo los precios de los alimentos (que afecta directamente al acceso de alimentos más saludables), las tradiciones culturales, los factores geográficos, ambientales y socioeconómicos interactúan también de forma compleja a la hora de conformar los hábitos individuales de la alimentación.

Estos hábitos alimentarios comienzan en los primeros años de vida, desde la lactancia materna que va a favorecer a un crecimiento sano y va a ayudar a mejorar el desarrollo cognitivo, proporciona beneficios a largo plazo, como la reducción del riesgo de presentar sobrepeso y obesidad en el futuro.

La mayoría de la población mundial vive en países desarrollados donde el sobrepeso y la obesidad cada vez es mayor, elevando el factor de riesgo de sufrir enfermedades no transmisibles, como la diabetes, las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares, trastornos del aparato locomotor (en especial la osteoartritis, una enfermedad degenerativa de las articulaciones o algunos cánceres.

Por consiguiente, promover un entorno alimentario saludable, que incluya sistemas alimentarios que promuevan una dieta diversificada, equilibrada y sana, requiere la participación de distintos sectores y la concienciación individual.

“Cambiar nuestra alimentación nos ayudará a mejorar nuestra salud”

Los principios básicos de la alimentación saludable a nivel mundial son siempre los mismos, no obstante, las necesidades calóricas varían de unas personas a otras, dependiendo de diferentes aspectos como la edad, la actividad física, el peso…

La forma en que deben incluirse los alimentos en una dieta equilibrada se representa en la famosa pirámide alimentaria.

Pirámide alimenticia

¿Qué debemos hacer para mantener una alimentación sana?

  • Limitar el consumo de azúcar libre.

La OMS recomienda reducir la ingesta de azúcares libres en la población de al menos del 10% de la ingesta calórica total.

Por azúcar libre se entienden todos los azúcares que los fabricantes o los propios consumidores añaden a los alimentos o las bebidas que se van a consumir.

El consumo de azúcar libre aumenta el riesgo de caries dental, aumento de peso, dolor de cabeza, migrañas entre otras.

  • Beber más agua y reducir al máximo el alcohol y los refrescos.

Nuestro cuerpo está compuesto por más del 50% de agua, siendo recomendable beber una media entre 1,5 litros y 2 litros al día.

No hay que esperar a tener la sensación de sed para beber agua.

  • Mantener a raya el consumo de sal.

Ayuda a prevenir la hipertensión y reduce el riesgo de enfermedades cardíacas y de accidentes cerebrovasculares.

A menudo no somos conscientes de la cantidad de sal que consumimos, la mayor parte procede de alimentos procesados.

  • Comer más frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales.

Las patatas, batatas, camote, boniato, la yuca y otros tubérculos feculentos no se consideran como frutas ni hortalizas.

  • Reducir el consumo total de grasas., sobre todo eliminar las industriales de tipo trans.

Presentes en los alimentos procesados, la comida rápida, los aperitivos, los alimentos fritos, las pizzas congeladas, bollería etc.

Por supuesto, siempre es bueno darse un capricho de vez en cuando, y que mayor placer de la vida que el comer.

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